• Con tres heridas.

    Miguel Hernández nace un 10 de octubre de 1910. Su padre era un tratante de ganado y esto hace que en su niñez y primera juventud se dedique a pastorear por la sierra de Orihuela un pequeño hato de cabras. Pero este niño dedica sus horas a contemplar cuanto le rodea: la naturaleza y sus misterios, la luna y las estrellas, las hierbas y sus propiedades, los ritos de los animales y su fecundación. Su vida está, a tan corta edad, por entero dedicada a las tareas relacionadas con el ordeño de las cabras y el reparto de la leche. Durante un pequeño lapso de tiempo acude a una escuela católica donde aprende los rudimentos propios de los hijos de las clases menos favorecidas.
    Además como Orihuela es un pueblo muy religioso y Miguel, muy aficionado a la lectura, tiene la oportunidad de leer a grandes clásicos gracias al sacerdote de su parroquia, lo cual interferirá en la relación con su padre que no ve en absoluto con buenos ojos las aficiones literarias del joven.

    Pero es muy corto el periodo de estudios, ya que con quince años debe volver con las cabras, aunque para entonces ya lleva consigo libros de Gabriel y Galán, Miró, Rubén Darío, Zorrilla, que son, para su espíritu sediento de saber, el origen que germina en pequeñas composiciones poéticas que ya comienza a escribir a la sombra de los árboles y en medio de la naturaleza.
    Asimismo entra en contacto con los Hermanos Sijé y Fenoll, cuya panadería se convierte en tertulia del aquel incipiente grupo de futuros literatos.
    Ramón Sijé es el que más influye y orienta en sus lecturas. Le aconseja los clásicos y la poesía religiosa, le corrige y le alienta en su actividad creadora.

    Cuando Miguel Hernández llega a Madrid tiene 20 años y además de llevar una colección de poemas, ya ha colaborado en alguna publicación literaria en su Orihuela natal.
    Publica su primer poemario “Perito en lunas” en 1933.
    Conoce a Federico García Lorca, hecho éste que le causa honda impresión, pero nos consta que no fue reciproca aquella admiración. Lorca era un hombre muy refinado, un dandi, y para él, el oriolano resultaba muy rudo, aunque reconociera su talento, pero no era de su agrado asistir a eventos en los que pudieran encontrarse. En contraposición Miguel admiraba incondicionalmente al poeta granadino. Siente su asesinato como la gran tragedia que le hace escribir una sentida y hermosa elegía:

    Fragmento de la elegía a FGL:

    Tú, el más firme edificio, destruido,
    Tú, el gavilán más alto, desplomado,
    Tú, el más grande rugido,
    Callado, y más callado, y más callado.

    La poesía de Miguel tiene un sentimiento muy hondo, prueba de ello son los poemas que escribe cuando muere su pequeño y anhelado hijo. Sólo los títulos ya estremecen:

    “Era un hoyo no muy hondo”,

    Pero la casa no es,
    no puede ser, otra cosa
    que un ataúd con ventanas,
    con puertas hacia la aurora;
    golondrinas fuera, y dentro
    arcos que se desmoronan.
    _______________

    “El cementerio está cerca”,

    De aquí al cementerio, todo
    es azul, dorado, límpido.
    Cuatro pasos, y los muertos.
    Cuatro pasos, y los vivos

    Se adivina en toda su trayectoria intelectual el conflicto interior que sufre. Su padre no aceptó jamás los derroteros que tomó la vida de su hijo. Por otra parte, su novia, Josefina, no puede seguirle. Hija de un guardia civil y muy católica, no hubiese estado bien visto en aquellos años que marchase tras el novio sin las bendiciones de la Iglesia.

    Miguel conoce a Maruja Mallo, una pintora gallega, y vive con ella una tormentosa pasión. Tanto que llega a proponer a Josefina una separación. Debió de ser algo tremendo, porque los hombres de aquel tiempo tenían muy bien definida una línea entre “las bajas pasiones”, a las que ellos podían entregarse por su condición de “hombres”, y el amor “limpio y casto” de una doncella inmaculada que va a ser la madre de sus hijos. El caso es que Maruja ya había tenido idilios con gran parte de los poetas de la generación del 27, incluso con ¡Lorca! Y con Alberti, o sea que para los tiempos que corrían no era ella una mujer muy convencional.

  • EL NIÑO DE LA NOCHE

    Casa museo M. Hernández


    Riéndose, burlándose con claridad del día,
    se hundió en la noche el niño que quise ser dos veces.
    No quise más la luz. ¿Para qué? No saldría
    más de aquellos silencios y aquellas lobregueces.

    Quise ser... ¿Para qué?... Quise llegar gozoso
    al centro de la esfera de todo lo que existe.
    Quise llevar la risa como lo más hermoso.
    He muerto sonriendo serenamente triste.

    Niño dos veces niño: tres veces venidero.
    Vuelve a rodar por ese mundo opaco del vientre.
    Atrás, amor. Atrás, niño, porque no quiero
    salir donde la luz su gran tristeza encuentre.

    Regreso al aire plástico que alentó mi inconsciencia.
    Vuelvo a rodar, consciente del sueño que me cubre.
    En una sensitiva sombra de transparencia,
    en un íntimo espacio rodar de octubre a octubre.

    Vientre: carne central de todo lo existente.
    Bóveda eternamente si azul, si roja, oscura.
    Noche final en cuya profundidad se siente
    la voz de las raíces y el soplo de la altura.

    Bajo tu piel avanzo, y es sangre la distancia.
    Mi cuerpo en una densa constelación gravita.
    El universo agolpa su errante resonancia
    allí, donde la historia del hombre ha sido escrita.

    Mirar, y ver en torno la soledad, el monte,
    el mar, por la ventana de un corazón entero
    que ayer se acongojaba de no ser horizonte
    abierto a un mundo menos mudable y pasajero.

    Acumular la piedra y el niño para nada:
    para vivir sin alas y oscuramente un día.
    Pirámide de sal temible y limitada,
    sin fuego ni frescura. No. Vuelve, vida mía.

    Mas, algo me ha empujado desesperadamente.
    Caigo en la madrugada del tiempo, del pasado.
    Me arrojan de la noche. Y ante la luz hiriente
    vuelvo a llorar desnudo, como siempre he llorado.

    Miguel Hernández

  • Aviso.

    Esto es una invitación en general para quienes deseen ser coautores y aportar sus conocimientos en este blog que intenta celebrar el Centenario del Nacimiento del Poeta Oriolano Miguel Hernández.

    SALUDOS.

  • Impresionante y hermoso documento.

    Nadie quedará indiferente ante este manífico documento sobre la vida del ilustre oriolano.
    Es un poco largo, pero muy ilustrativo.

    http://video.google.es/videoplay?docid=208262040160543262&hl=es

    http://mhernandez.narod.ru/ausencias.htm

  • Viento del pueblo. Fragmento.

    Un fragmento de la película Viento del Pueblo.
    ¡Es tristísimo!

  • ENLACES.

    Enlaces relacionados con interesantes noticias sobre el Centenario del nacimiento del Poeta Miguel Hernández en el próximo año 2010.

    http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=2009033000_39_572541__Cultura-Cerca-personas-recuerdan-Miguel-Hernandez-Senda-Poeta

    http://www.miguelhernandezvirtual.com/xml/

  • EL SUDOR.

    VIALACTEA

    En el mar halla el agua su paraíso ansiado
    y el sudor su horizonte, su fragor, su plumaje.
    El sudor es un árbol desbordante y salado,
    un voraz oleaje.

    Llega desde la edad del mundo más remota
    a ofrecer a la tierra su copa sacudida,
    a sustentar la sed y la sal gota a gota,
    a iluminar la vida.

    Hijo del movimiento, primo del sol, hermano
    de la lágrima, deja rodando por las eras,
    del abril al octubre, del invierno al verano,
    áureas enredaderas.

    Cuando los campesinos van por la madrugada
    a favor de la esteva removiendo el reposo,
    se visten una blusa silenciosa y dorada
    de sudor silencioso.

    Vestidura de oro de los trabajadores,
    adorno de las manos como de las pupilas.
    Por la atmósfera esparce sus fecundos olores
    una lluvia de axilas.

    El sabor de la tierra se enriquece y madura:
    caen los copos del llanto laborioso y oliente,
    maná de los varones y de la agricultura,
    bebida de mi frente.

    Los que no habéis sudado jamás, los que andáis yertos
    en el ocio sin brazos, sin música, sin poros,
    no usaréis la corona de los poros abiertos
    ni el poder de los toros.

    Viviréis maloliendo, moriréis apagados:
    la encendida hermosura reside en los talones
    de los cuerpos que mueven sus miembros trabajados
    como constelaciones.

    Entregad al trabajo, compañeros, las frentes:
    que el sudor, con su espada de sabrosos cristales,
    con sus lentos diluvios, os hará transparentes,
    venturosos, iguales.

    MIGUEL HERNANDEZ.

  • EL SILBO DE LA AFIRMACION DE LA ALDEA.

    Limones

    En este poema Miguel Hernández ha llenado de luz, color y olores, la vida de su pequeña patria, Orihuela. Él es pastor, y la ciudad ha pesado sobre su alma melancólica como una losa.

    ¡Rascacielos!: ¡qué risa!: ¡rascaleches!

    Expresión que denota su aburrimiento y cansancio en la gran urbe.
    O cómo encuentra cojitranca a la ciudad y cruel el asfalto para sus pies,
    Se muestra, asimismo, muy duro con los modos de vida de las ancianas...
    Es un gran poeta, pero muy cabreado en el momento de alumbrar este poema, que hoy resulta ofensivo y machista.

    Pero forma parte de su obra.

    EL SILBO DE AFIRMACIÓN EN LA ALDEA

    Alto soy de mirar a las palmeras,
    rudo de convivir con las montañas...
    Yo me vi bajo y blando en las aceras
    de una ciudad espléndida de arañas.
    Difíciles barrancos de escaleras,
    calladas cataratas de ascensores,
    ¡qué impresión de vacío!,
    ocupaban el puesto de mis flores,
    los aires de mis aires y mi río.

    Yo vi lo más notable de lo mío
    llevado del demonio, y Dios ausente.
    Yo te tuve en el lejos del olvido,
    aldea, huerto, fuente
    en que me vi al descuido:
    huerto, donde me hallé la mejor vida,
    aldea, donde al aire y libremente,
    en una paz meé larga y tendida.

    Pero volví en seguida
    mi atención a las puras existencias
    de mi retiro hacia mi ausencia atento,
    y todas sus ausencias
    me llenaron de luz el pensamiento.

    Iba mi pie sin tierra, ¡qué tormento!,
    vacilando en la cera de los pisos,
    con un temor continuo, un sobresalto,
    que aumentaban los timbres, los avisos,
    las alarmas, los hombres y el asfalto.
    ¡Alto!, ¡Alto!, ¡Alto!, ¡Alto!
    ¡Orden!, ¡Orden! ¡Qué altiva
    imposición del orden una mano,
    un color, un sonido!
    Mi cualidad visiva,
    ¡ay!, perdía el sentido.

    Topado por mil senos, embestido
    por más de mil peligros, tentaciones,
    mecánicas jaurías,
    me seguían lujurias y claxones,
    deseos y tranvías.

    ¡Cuánto labio de púrpuras teatrales,
    exageradamente pecadores!
    ¡Cuánto vocabulario de cristales,
    al frenesí llevando los colores
    en una pugna, en una competencia
    de originalidad y de excelencia!
    ¡Qué confusión! ¡Babel de las babeles!
    ¡Gran ciudad!: ¡gran demontre!: ¡gran puñeta!
    ¡el mundo sobre rieles,
    y su desequilibrio en bicicleta!

    Los vicios desdentados, las ancianas
    echándose en las canas rosicleres,
    infamia de las canas,
    y aun buscando sin tuétano placeres.
    Árboles, como locos, enjaulados:
    Alamedas, jardines
    para destuetanarse el mundo; y lados
    de creación ultrajada por orines.

    Huele el macho a jazmines,
    y menos lo que es todo parece
    la hembra oliendo a cuadra y podredumbre.

    ¡Ay, cómo empequeñece
    andar metido en esta muchedumbre!
    ¡Ay!, ¿dónde está mi cumbre,
    mi pureza, y el valle del sesteo
    de mi ganado aquel y su pastura?

    Y miro, y sólo veo
    velocidad de vicio y de locura.
    Todo eléctrico: todo de momento.
    Nada serenidad, paz recogida.
    Eléctrica la luz, la voz, el viento,
    y eléctrica la vida.
    Todo electricidad: todo presteza
    eléctrica: la flor y la sonrisa,
    el orden, la belleza,
    la canción y la prisa.
    Nada es por voluntad de ser, por gana,
    por vocación de ser. ¿Qué hacéis las cosas
    de Dios aquí: la nube, la manzana,
    el borrico, las piedras y las rosas?

    ¡Rascacielos!: ¡qué risa!: ¡rascaleches!
    ¡Qué presunción los manda hasta el retiro
    de Dios! ¿Cuándo será, Señor, que eches
    tanta soberbia abajo de un suspiro?
    ¡Ascensores!: ¡qué rabia! A ver, ¿cuál sube
    a la talla de un monte y sobrepasa
    el perfil de una nube,
    o el cardo, que de místico se abrasa
    en la serrana gracia de la altura?
    ¡Metro!: ¡qué noche oscura
    para el suicidio del que desespera!:
    ¡qué subterránea y vasta gusanera,
    donde se cata y zumba
    la labor y el secreto de la tumba!
    ¡Asfalto!: ¡qué impiedad para mi planta!
    ¡Ay, qué de menos echa
    el tacto de mi pie mundos de arcilla
    cuyo contacto imanta,
    paisajes de cosecha,
    caricias y tropiezos de semilla!

    ¡Ay, no encuentro, no encuentro
    la plenitud del mundo en este centro!
    En los naranjos dulces de mi río,
    asombros de oro en estas latitudes,
    oh ciudad cojitranca, desvarío,
    sólo abarca mi mano plenitudes.
    No concuerdo con todas estas cosas
    de escaparate y de bisutería:
    entre sus variedades procelosas,
    es la persona mía,
    como el árbol, un triste anacronismo.
    Y el triste de mí mismo,
    sale por su alegría,
    que se quedó en el mayo de mi huerto,
    de este urbano bullicio
    donde no estoy de mí seguro cierto,
    y es pormayor la vida como el vicio.

    * * *

    He medio boquiabierto
    la soledad cerrada de mi huerto.
    He regado las plantas:
    las de mis pies impuras y otras santas,
    en la sequía breve de mi ausencia
    por nadie reemplazada. Se derrama,
    rogándome asistencia,
    el limonero al suelo, ya cansino,
    de tanto agrio picudo.
    En el miembro desnudo de una rama,
    se le ve al ave el trino
    recóndito, desnudo.

    Aquí la vida es pormenor: hormiga,
    muerte, cariño, pena,
    piedra, horizonte, río, luz, espiga,
    vidrio, surco y arena.
    Aquí está la basura
    en las calles, y no en los corazones.
    Aquí todo se sabe y se murmura:
    No puede haber oculta la criatura
    mala, y menos las malas intenciones.

    Nace un niño, y entera
    la madre a todo el mundo del contorno.
    Hay pimentón tendido en la ladera,
    hay pan dentro del horno,
    y el olor llena el ámbito, rebasa
    los límites del marco de las puertas,
    penetra en toda la casa
    y panifica el aire de las huertas.

    Con una paz de aceite derramado,
    enciende el río un lado y otro lado
    de su imposible, por eterna, huida.
    Como una miel muy lenta destilada,
    por la serenidad de su caída
    sube la luz a las palmeras: cada
    palmera se disputa
    la soledad suprema de los vientos,
    la delicada gloria de la fruta
    y la supremacía
    de la elegancia de los movimientos
    en la más venturosa geografía.

    Está el agua que trina de tan fría
    en la pila y la alberca
    donde aprendí a nadar. Están los pavos,
    la Navidad se acerca,
    explotando de broma en los tapiales,
    con los desplantes y los gestos bravos
    y las barbas con ramos de corales.
    Las venas manantiales
    de mi pozo serrano
    me dan, en el pozal que les envío,
    pureza y lustración para la mano,
    para la tierra seca amor y frío.

    Haciendo el hortelano,
    hoy en este solaz de regadío
    de mi huerto me quedo.
    No quiero más ciudad, que me reduce
    su visión, y su mundo me da miedo.

    ¡Cómo el limón reluce
    encima de mi frente y la descansa!
    ¡Cómo apunta en el cruce
    de la luz y la tierra el lilio puro!
    Se combate la pita, y se remansa
    el perejil en un aparte oscuro.
    Hay az'har, ¡qué osadía de la nieve!
    y estamos en diciembre, que hasta enero,
    a oler, lucir y porfiar se atreve
    en el alrededor del limonero.

    Lo que haya de venir, aquí lo espero
    cultivando el romero y la pobreza.
    Aquí de nuevo empieza
    el orden, se reanuda
    el reposo, por yerros alterado,
    mi vida humilde, y por humilde, muda.
    Y Dios dirá, que está siempre callado.

    Miguel Hernández

  • ACEITUNEROS. RAMON FERNANDEZ.

    Con su permiso Señor Fernández traslado aquí su hermoso video para que pueda ser disfrutado por quienes entren en este blog.

    Muchas gracias por su amable aportación.

  • Premio Internacional de Periodismo. Fundación Miguel Hernández 2009

    PREMIO INTERNACIONAL DE PERIODISMO 'FUNDACIÓN CULTURAL MIGUEL HERNÁNDEZ' 2009
    El Patronato de la Fundación Cultural Miguel Hernández convoca el Premio Internacional de Periodismo ‘Fundación Cultural Miguel Hernández 2009’ de acuerdo con las siguientes:
    BASES:
    PRIMERA. Podrán presentarse al Premio Internacional de Periodismo 'Fundación Cultural Miguel Hernández 2009’ todos los trabajos encuadrados en cualquier género periodístico, escritos en cualquier lengua oficial, que hayan sido publicados en medios de comunicación impresos o digitales, editados en cualquier país. No podrán concursar aquéllos que hubieran obtenido el Premio en ediciones anteriores de este certamen.
    SEGUNDA. Se concederá un premio, único e indivisible, dotado con la cantidad de 8.000 euros y un elemento artístico acreditativo. La dotación económica estará sujeta a la legislación fiscal vigente.
    TERCERA. Los trabajos que opten a este Premio deberán tratar cualquier aspecto relacionado con la vida y obra de Miguel Hernández, en su más amplia expresión.
    CUARTA. Los trabajos, sin límite de extensión, deberán estar firmados por su autor o poder ser identificado el mismo mediante seudónimo; en este caso, la personalidad del autor deberá acreditarse con un certificado del director del medio que lo haya publicado. Podrá concurrirse al Premio por iniciativa del autor, de terceras personas o de entidades e instituciones públicas o privadas.
    QUINTA. Los trabajos que concurran a este Premio deberán haber sido publicados entre el 1 de enero de 2008 y el 31 de diciembre de 2008.
    SEXTA. El plazo de presentación de originales finaliza el 10 de enero de 2009. Los originales se enviarán a: Fundación Cultural Miguel Hernández, calle Miguel Hernández nº75, 03300 Orihuela. Se considerarán incluidos dentro de este plazo los originales que se envíen por correo y tengan matasellos de esta fecha o anterior. En el sobre deberá figurar claramente y de forma obligatoria que opta al 'Premio Internacional de Periodismo Fundación Cultural Miguel Hernández 2009'.
    SÉPTIMA. Los trabajos se presentarán con original del medio que los haya publicado, donde pueda apreciarse el nombre del medio y la fecha de los mismos. En el caso de que dichos trabajos hayan sido publicados en otra lengua que no sea la española, deberá incluirse traducción de los mismos al español. Asimismo deberán acompañarse seis fotocopias, en formato Din-a4. En una hoja aparte deberán reflejarse los datos personales del autor y un breve currículum.
    OCTAVA. Además de los trabajos que concurran al Premio por iniciativa de sus autores, de terceras personas o entidades e instituciones, el Jurado tendrá la facultad de proponer trabajos, siempre y cuando se ajusten a las presentes Bases.
    NOVENA. La Fundación Cultural Miguel Hernández designará un comité de lectura previo, constituido por especialistas, que seleccionará las obras sobre las que deliberará posteriormente el Jurado, integrado por personalidades del Periodismo y las Letras, presidido por un miembro del Patronato de la Fundación y con el Director de esta Institución como secretario de actas, con voz pero sin voto. Si en la deliberación previa a la votación se considerase por mayoría de sus miembros que ninguna de las obras presentadas posee calidad suficiente para optar al Premio, éste podrá declararse desierto.
    DÉCIMA. El fallo del Jurado será hecho público durante el mes de marzo de 2009, en fecha próxima al aniversario del fallecimiento del poeta Miguel Hernández. El fallo será inapelable y la asistencia del ganador al acto de entrega del Premio, imprescindible para percibir el mismo. No se admitirán peticiones de devolución de los originales no premiados.
    UNDÉCIMA. La Fundación Cultural Miguel Hernández se reserva el derecho a reproducir, en cualquier momento y por cualquier medio, el trabajo ganador, así como el del finalista que se presente al Premio por iniciativa de sus autores.
    DUODÉCIMA. El Jurado resolverá cuantos aspectos no contemplados en estas Bases surjan a lo largo del proceso de concesión del Premio. Su decisión será inapelable. La participación en este Premio implica la total aceptación de las presentes Bases.
    DECIMOTERCERO. La participación en este Premio implica la total aceptación de las presentes Bases.
    Orihuela, 30 de junio de 2008

    http://www.miguelhernandezvirtual.com/xml/sections/novedades/premios_2008/

  • RUSIA

        En trenes poseídos de una pasión errante
    por el carbón y el hierro que los provoca y mueve,
    y en tensos aeroplanos de plumaje tajante
    recorro la nación del trabajo y la nieve.

    De la extensión de Rusia, de sus tiernas ventanas,
    sale una voz profunda de máquinas y manos,
    que indica entre mujeres: Aquí están tus hermanas,
    y prorrumpe entre hombres: Estos son tus hermanos.

    Basta mirar: se cubre de verdad la mirada.
    Basta escuchar: retumba la sangre en las orejas.
    De cada aliento sale la ardiente bocanada
    de tantos corazones unidos por parejas.

    Ah, compañero Stalin: de un pueblo de mendigos
    has hecho un pueblo de hombres que sacuden la frente,
    y la cárcel ahuyentan, y prodigan los trigos,
    como a un inmenso esfuerzo le cabe: inmensamente.

    De unos hombres que apenas a vivir se atrevían
    con la boca amarrada y el sueño esclavizado:
    de unos cuerpos que andaban, vacilaban, crujían,
    una masa de férreo volumen has forjado.

    Has forjado una especie de mineral sencillo,
    que observa la conducta del metal más valioso,
    perfecciona el motor, y señala el martillo,
    la hélice, la salud, con un dedo orgulloso.

    Polvo para los zares, los reales bandidos:
    Rusia nevada de hambre, dolor y cautiverios.
    Ayer sus hijos iban a la muerte vencidos,
    hoy proclaman la vida y hunden los cementerios.

    Ayer iban sus ríos derritiendo los hielos,
    quemados por la sangre de los trabajadores.
    Hoy descubren industrias, maquinarias, anhelos,
    y cantan rodeados de fábricas y flores.

    Y los ancianos lentos que llevan una huella
    de zar sobre sus hombros, interrumpen el paso,
    por desplumar alegres su alta barba de estrella
    ante el fulgor que remoza su ocaso.

    Las chozas se convierten en casas de granito.
    El corazón se queda desnudo entre verdades.
    Y como una visión real de lo inaudito,
    brotan sobre la nada bandadas de ciudades.

    La juventud de Rusia se esgrime y se agiganta
    como un arma afilada por los rinocerontes.
    La metalurgia suena dichosa de garganta,
    y vibran los martillos de pie sobre los montes.

    Con las inagotables vacas de oro yacente
    que ordeñan los mineros de los montes Urales,
    Rusia edifica un mundo feliz y trasparente
    para los hombres llenos de impulsos fraternales.

    Hoy que contra mi patria clavan sus bayonetas
    legiones malparidas por una torpe entraña,
    los girasoles rusos, como ciegos planetas,
    hacen girar su rostro de rayos hacia España.

    Aquí está Rusia entera vestida de soldado,
    protegiendo a los niños que anhela la trilita
    de Italia y de Alemania bajo el sueño sagrado,
    y que del vientre mismo de la madre los quita.

    Dormitorios de niños españoles: zarpazos
    de inocencia que arrojan de Madrid, de Valencia,
    a Mussolini, a Hitler, los dos mariconazos,
    la vida que destruyen manchados de inocencia.

    Frágiles dormitorios al sol de la luz clara,
    sangrienta de repente y erizada de astillas.
    ¡Si tanto dormitorio deshecho se arrojara
    sobre las dos cabezas y las cuatro mejillas!

    Se arrojará, me advierte desde su tumba viva
    Lenin, con pie de mármol y voz de bronce quieto,
    mientras contempla inmóvil el agua constructiva
    que fluye en forma humana detrás de su esqueleto.

    Rusia y España, unidas como fuerzas hermanas,
    fuerza serán que cierre las fauces de la guerra.
    Y sólo se verá tractores y manzanas,
    panes y juventud sobre la tierra.


    Miguel Hernández.

  • BESARSE MUJER

    Besarse, mujer,
    al sol, es besarnos
    en toda la vida.
    Asciende los labios,
    eléctricamente
    vibrantes de rayos,
    con todo el furor
    de un sol entre cuatro.
    Besarse a la luna,
    mujer, es besarnos
    en toda la muerte:
    descienden los labios,
    con toda la luna
    pidiendo su ocaso,
    del labio de arriba,
    del labio de abajo,
    gastada y helada
    y en cuatro pedazos.

    Miguel Hernández

  • IMPORTANTE. Muy interesante.

    http://www.revistaperito.com/MIGUELHERNAN.htm

  • ELEGIA.

    (En Orihuela, su pueblo y el mío, se
    me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
    con quien tanto quería.)

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.

    Alimentando lluvias, caracolas
    y órganos mi dolor sin instrumento.
    a las desalentadas amapolas

    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado,
    que por doler me duele hasta el aliento.

    Un manotazo duro, un golpe helado,
    un hachazo invisible y homicida,
    un empujón brutal te ha derribado.

    No hay extensión más grande que mi herida,
    lloro mi desventura y sus conjuntos
    y siento más tu muerte que mi vida.

    Ando sobre rastrojos de difuntos,
    y sin calor de nadie y sin consuelo
    voy de mi corazón a mis asuntos.

    Temprano levantó la muerte el vuelo,
    temprano madrugó la madrugada,
    temprano estás rodando por el suelo.

    No perdono a la muerte enamorada,
    no perdono a la vida desatenta,
    no perdono a la tierra ni a la nada.

    En mis manos levanto una tormenta
    de piedras, rayos y hachas estridentes
    sedienta de catástrofes y hambrienta.

    Quiero escarbar la tierra con los dientes,
    quiero apartar la tierra parte a parte
    a dentelladas secas y calientes.

    Quiero minar la tierra hasta encontrarte
    y besarte la noble calavera
    y desamordazarte y regresarte.

    Volverás a mi huerto y a mi higuera:
    por los altos andamios de las flores
    pajareará tu alma colmenera

    de angelicales ceras y labores.
    Volverás al arrullo de las rejas
    de los enamorados labradores.

    Alegrarás la sombra de mis cejas,
    y tu sangre se irán a cada lado
    disputando tu novia y las abejas.

    Tu corazón, ya terciopelo ajado,
    llama a un campo de almendras espumosas
    mi avariciosa voz de enamorado.

    A las aladas almas de las rosas
    del almendro de nata te requiero,
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero.

    Miguel Hernández

    http://www.orihueladigital.es/orihuela/puntos/ramon_fernandez_ramon_sije_151105.htm

  • ACEITUNEROS.

    Andaluces de Jaén,
    aceituneros altivos,
    decidme en el alma: ¿quién,
    quién levantó los olivos?

    No los levantó la nada,
    ni el dinero, ni el señor,
    sino la tierra callada,
    el trabajo y el sudor.

    Unidos al agua pura
    y a los planetas unidos,
    los tres dieron la hermosura
    de los troncos retorcidos.

    Levántate, olivo cano,
    dijeron al pie del viento.
    Y el olivo alzó una mano
    poderosa de cimiento.

    Andaluces de Jaén,
    aceituneros altivos,
    decidme en el alma: ¿quién
    amamantó los olivos?

    Vuestra sangre, vuestra vida,
    no la del explotador
    que se enriqueció en la herida
    generosa del sudor.

    No la del terrateniente
    que os sepultó en la pobreza,
    que os pisoteó la frente,
    que os redujo la cabeza.

    Árboles que vuestro afán
    consagró al centro del día
    eran principio de un pan
    que sólo el otro comía.

    ¡Cuántos siglos de aceituna,
    los pies y las manos presos,
    sol a sol y luna a luna,
    pesan sobre vuestros huesos!

    Andaluces de Jaén,
    aceituneros altivos,
    pregunta mi alma: ¿de quién,
    de quién son estos olivos?

    Jaén, levántate brava
    sobre tus piedras lunares,
    no vayas a ser esclava
    con todos tus olivares.

    Dentro de la claridad
    del aceite y sus aromas,
    indican tu libertad
    la libertad de tus lomas.

    MIGUEL HERNANDEZ

  • PARA LA LIBERTAD. Joan Manuel Serrat.

    . EL HERIDO

    Para el muro de un hospital de sangre.

    I

    Por los campos luchados se extienden los heridos.
    Y de aquella extensión de cuerpos luchadores
    salta un trigal de chorros calientes, extendidos
    en roncos surtidores.

    La sangre llueve siempre boca arriba, hacia el cielo.
    Y las heridas suenan, igual que caracolas,
    cuando hay en las heridas celeridad de vuelo,
    esencia de las olas.

    La sangre huele a mar, sabe a mar y a bodega.
    La bodega del mar, del vino bravo, estalla
    allí donde el herido palpitante se anega,
    y florece, y se halla.

    Herido estoy, miradme: necesito más vidas.
    La que contengo es poca para el gran cometido
    de sangre que quisiera perder por las heridas.
    Decid quién no fue herido.

    Mi vida es una herida de juventud dichosa.
    ¡Ay de quien no esté herido, de quien jamás se siente
    herido por la vida, ni en la vida reposa
    herido alegremente!

    Si hasta a los hospitales se va con alegría,
    se convierten en huertos de heridas entreabiertas,
    de adelfos florecidos ante la cirugía.
    de ensangrentadas puertas.

    II

    Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
    Para la libertad, mis ojos y mis manos,
    como un árbol carnal, generoso y cautivo,
    doy a los cirujanos.

    Para la libertad siento más corazones
    que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
    y entro en los hospitales, y entro en los algodones
    como en las azucenas.

    Para la libertad me desprendo a balazos
    de los que han revolcado su estatua por el lodo.
    Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
    de mi casa, de todo.

    Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
    ella pondrá dos piedras de futura mirada
    y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
    en la carne talada.

    Retoñarán aladas de savia sin otoño
    reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
    Porque soy como el árbol talado, que retoño:
    porque aún tengo la vida.

    Miguel Hernández

  • PERITO DE LUNAS.



    toro,
    TORO.

     

    ¡A la gloria, a la gloria toreadores!

    La hora es de mi luna menos cuarto.

    Émulos imprudentes del lagarto,

    Magnificaos el lomo de colores.

    Por el arco, contra los picadores,

    del cuerno, flecha, a dispararme parto.

    ¡A la gloria, si yo antes no os ancoro

    -golfo de arena-, en mis bigotes de oro!

    Miguel Hernández.

    http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/35794907878146508754491/index.htm

  • El Consell inaugura en Orihuela la Senda del Poeta.

     

    En la Senda del Poeta, que está patrocinada por el Instituto Valenciano de la Juventud (IVAJ) y la Federación Valenciana de Cajas de Ahorros, colaboran todos los ayuntamientos del recorrido, así como la Diputación de Alicante, la Universidad Miguel Hernández, la Asociación de Amigos de Miguel Hernández y la Fundación Miguel Hernández junto con empresas y comercios.

    Se trata de un recorrido a pie durante tres días que finalizará el domingo ante la tumba de Miguel Hernández en el cementerio de Alicante. La Senda, que este año alcanza su XI edición, establece un vínculo de hermanamiento entre las localidades unidas por la vida y obra del poeta y se acerca al entorno natural aunando así poesía y lugares.

    Esta iniciativa impulsa el conocimiento de la vida y obra del poeta oriolano y ofrece a los jóvenes una alternativa de turismo cultural a través de la combinación de literatura, naturaleza y arte que están presentes a lo largo de todo el recorrido.

    En la primera etapa el itinerario se inicia en Orihuela, ciudad natal de Miguel Hernández, con la concentración de los senderistas y la entrega de credenciales en la casa Museo de Miguel Hernández. A las 10.00 horas comenzará, con la inauguración oficial de la Senda, la proclamación de Senderista del Año y un recital poético.

    Los participantes en la Senda del Poeta se dirigirán a las 11.00 horas hacia Redován, localidad donde nació el padre del poeta. A las 12.00 horas está prevista la llegada a la Plaza de Paz y a las 12.30 se procederá al descubrimiento de la placa conmemorativa Senda del Poeta en la calle Gabriel Miró de Redován.

    Posteriormente, los senderistas llegarán a la Glorieta de Callosa del Segura donde tendrá lugar un recital poético y, más tarde, está prevista la llegada a la puerta del ayuntamiento de Cox. La comida se desarrollará en la Plaza Senda del Poeta junto al Instituto de Enseñanza Secundaria.

    En Cox, además de un recital poético, se hará entrega de la estatuilla que reconoce al senderista del Año, que en esta edición distingue al alcalde del municipio, Carmelo Rives, por su dedicación y plena disponibilidad en esta actividad de turismo cultural juvenil. Por la tarde, las localidades que acogerán a los senderistas son Granja de Rocamora y Albatera donde pernoctarán.

    SEGUNDA ETAPA.

    La segunda etapa parte de Albatera a San Isidro. En la localidad de San Isidro permanecieron retenidos en trabajos forzosos un gran número de compañeros de Miguel Hernández en la posguerra española, allí tendrá lugar un recital poético para reanudar la marcha hacia Crevillente, donde los senderistas almorzarán. Posteriormente, los participantes se dirigirán a Elche donde serán acogidos en la Universidad Miguel Hernández.

    El poeta recibió en Elche su primer y único premio literario en marzo de 1931, otorgado por el Orfeón Ilicitano. Tras su muerte, su esposa Josefina Manresa se trasladó a Elche con su hijo Manuel Miguel. Allí se dedicó al trabajo de costura y a velar y proteger el legado del poeta hasta su muerte en 1987. Asimismo, en el Archivo Municipal de Elche se encuentran depositados los manuscritos del poeta oriolano.

    En la Universidad Miguel Hernández, se dará la bienvenida a los senderistas y se representará la obra "Ubu Rey" por el grupo de Teatro Celda 1009 de la propia Universidad. Después de la cena, sobre las 22.15 horas un concierto-espectáculo audiovisual titulado 'Aldous' en el Aula Magna cerrará la jornada.

    En la última etapa, con salida desde Elx y con parada en Rebolledo, los participantes compartirán una paella y finalizarán el recorrido en Alicante, donde Miguel Hernández murió en la cárcel. Allí redactó sus últimos poemas de "Cancionero y romancero de ausencias" y, en las dependencias de la enfermería carcelaria contrajo matrimonio con Josefina Manresa días antes de morir.

    El acto de clausura de la Senda del Poeta tendrá lugar sobre las 17.00 horas con un recital poético y un homenaje ante la tumba de Miguel Hernández en el Cementerio de Alicante donde reposan los restos del poeta en una tumba, donde también se encuentran enterrados su mujer, Josefina Manresa, y su hijo Manuel Miguel.


     http://www.diarioinformacion.com/secciones/noticia.jsp?pRef=2008041100_5_742748__Cultura-Consell-inaugura-Orihuela-Senda-Poeta

  • A Miguel Hernández, asesinado en los presidios de España

    LLEGASTE a mí directamente del Levante. Me traías,
    pastor de cabras, tu inocencia arrugada,
    la escolástica de viejas páginas, un olor
    a Fray Luis, a azahares, al estiércol quemado
    sobre los montes, y en tu máscara
    la aspereza cereal de la avena segada
    y una miel que medía la tierra con tus ojos.

    También el ruiseñor en tu boca traías.
    Un ruiseñor manchado de naranjas, un hilo
    de incorruptible canto, de fuerza deshojada.
    Ay, muchacho, en la luz sobrevino la pólvora
    y tú, con ruiseñor y con fusil, andando
    bajo la luna y bajo el sol de la batalla.

    Ya sabes, hijo mío, cuánto no pude hacer, ya sabes
    que para mí, de toda la poesía, tú eras el fuego
    azul.
    Hoy sobre la tierra pongo mi rostro y te escucho,
    te escucho, sangre, música, panal agonizante.

    No he visto deslumbradora raza como la tuya,
    ni raíces tan duras, ni manos de soldado,
    ni he visto nada vivo como tu corazón
    quemándose en la púrpura de mi propia bandera.

    Joven eterno, vives, comunero de antaño,
    inundado por gérmenes de trigo y primavera,
    arrugado y oscuro como el metal innato,
    esperando el minuto que eleve tu armadura.

    No estoy solo desde que has muerto. Estoy con los que
    te buscan.
    Estoy con los que un día llegarán a vengarte.
    Tú reconocerás mis pasos entre aquellos
    que se despeñarán sobre el pecho de España
    aplastando a Caín para que nos devuelva
    los rostros enterrados.

    Que sepan los que te mataron que pagarán con sangre.
    Que sepan los que te dieron tormento que me verán
    un día.
    Que sepan los malditos que hoy incluyen tu nombre
    en sus libros, los Dámasos, los Gerardos, los hijos
    de perra, silenciosos cómplices del verdugo,
    que no será borrado tu martirio, y tu muerte
    caerá sobre toda su luna de cobardes.
    Y a los que te negaron en su laurel podrido,
    en tierra americana, el espacio que cubres
    con tu fluvial corona de rayo desangrado,
    déjame darles yo el desdeñoso olvido
    porque a mí me quisieron mutilar con tu ausencia.

    Miguel, lejos de la prisión de Osuna, lejos
    de la crueldad, Mao Tse-tung dirige
    tu poesía despedazada en el combate
    hacia nuestra victoria.
    Y Praga rumorosa
    construyendo la dulce colmena que cantaste,
    Hungría verde limpia sus graneros
    y baila junto al río que despertó del sueño.
    Y de Varsovia sube la sirena desnuda
    que edifica mostrando su cristalina espada.

    Y más allá la tierra se agiganta,
    la tierra
    que visitó tu canto, y el acero
    que defendió tu patria están seguros,
    acrecentados sobre la firmeza
    de Stalin y sus hijos.
    Ya se acerca
    la luz a tu morada.
    Miguel de España, estrella
    de tierras arrasadas, no te olvido, hijo mío,
    no te olvido, hijo mío!
    Pero aprendí la vida
    con tu muerte: mis ojos se velaron apenas,
    y encontré en mí no el llanto,
    sino las armas
    inexorables!
    · Espéralas! Espérame!

    Pablo Neruda.

  • ELEGIA PRIMERA. A F. GARCÃA LORCA.

    Atraviesa la muerte con herrumbrosas lanzas,
    y en traje de cañón, las parameras
    donde cultiva el hombre raíces y esperanzas,
    y llueve sal, y esparce calaveras.

    Verdura de las eras,
    ¿qué tiempo prevalece la alegría?
    El sol pudre la sangre, la cubre de asechanzas
    y hace brotar la sombra más sombría.

    El dolor y su manto
    vienen una vez más a nuestro encuentro.
    Y una vez más al callejón del llanto
    lluviosamente entro.

    Siempre me veo dentro
    de esta sombra de acíbar revocada,
    amasado con ojos y bordones,
    que un candil de agonía tiene puesto a la entrada
    y un rabioso collar de corazones.

    Llorar dentro de un pozo,
    en la misma raíz desconsolada
    del agua, del sollozo,
    del corazón quisiera:
    donde nadie me viera la voz ni la mirada,
    ni restos de mis lágrimas me viera.

    Entro despacio, se me cae la frente
    despacio, el corazón se me desgarra
    despacio, y despaciosa y negramente
    vuelvo a llorar al pie de una guitarra.

    Entre todos los muertos de elegía,
    sin olvidar el eco de ninguno,
    por haber resonado más en el alma mía,
    la mano de mi llanto escoge uno.

    Federico García
    hasta ayer se llamó: polvo se llama.
    Ayer tuvo un espacio bajo el día
    que hoy el hoyo le da bajo la grama.

    ¡Tanto fue! ¡Tanto fuiste y ya no eres!
    Tu agitada alegría,
    que agitaba columnas y alfileres,
    de tus dientes arrancas y sacudes,
    y ya te pones triste, y sólo quieres
    ya el paraíso de los ataúdes.

    Vestido de esqueleto,
    durmiéndote de plomo,
    de indiferencia armado y de respeto,
    te veo entre tus cejas si me asomo.

    Se ha llevado tu vida de palomo,
    que ceñía de espuma
    y de arrullos el cielo y las ventanas,
    como un raudal de pluma
    el viento que se lleva las semanas.

    Primo de las manzanas,
    no podrá con tu savia la carcoma,
    no podrá con tu muerte la lengua del gusano,
    y para dar salud fiera a su poma
    elegirá tus huesos el manzano.

    Cegado el manantial de tu saliva,
    hijo de la paloma,
    nieto del ruiseñor y de la oliva:
    serás, mientras la tierra vaya y vuelva,
    esposo siempre de la siempreviva,
    estiércol padre de la madreselva.

    ¡Qué sencilla es la muerte: qué sencilla,
    pero qué injustamente arrebatada!
    No sabe andar despacio, y acuchilla
    cuando menos se espera su turbia cuchillada.

    Tú, el más firme edificio, destruido,
    tú, el gavilán más alto, desplomado,
    tú, el más grande rugido,
    callado, y más callado, y más callado.

    Caiga tu alegre sangre de granado,
    como un derrumbamiento de martillos feroces,
    sobre quien te detuvo mortalmente.
    Salivazos y hoces
    caigan sobre la mancha de su frente.

    Muere un poeta y la creación se siente
    herida y moribunda en las entrañas.
    Un cósmico temblor de escalofríos
    mueve temiblemente las montañas,
    un resplandor de muerte la matriz de los ríos.

    Oigo pueblos de ayes y valles de lamentos,
    veo un bosque de ojos nunca enjutos,
    avenidas de lágrimas y mantos:
    y en torbellino de hojas y de vientos,
    lutos tras otros lutos y otros lutos,
    llantos tras otros llantos y otros llantos.

    No aventarán, no arrastrarán tus huesos,
    volcán de arrope, trueno de panales,
    poeta entretejido, dulce, amargo,
    que al calor de los besos
    sentiste, entre dos largas hileras de puñales,
    largo amor, muerte larga, fuego largo.

    Por hacer a tu muerte compañía,
    vienen poblando todos los rincones
    del cielo y de la tierra bandadas de armonía,
    relámpagos de azules vibraciones.
    Crótalos granizados a montones,
    batallones de flautas, panderos y gitanos,
    ráfagas de abejorros y violines,
    tormentas de guitarras y pianos,
    irrupciones de trompas y clarines.

    Pero el silencio puede más que tanto instrumento.

    Silencioso, desierto, polvoriento
    en la muerte desierta,
    parece que tu lengua, que tu aliento,
    los ha cerrado el golpe de una puerta.

    Como si paseara con tu sombra,
    paseo con la mía
    por una tierra que el silencio alfombra,
    que el ciprés apetece más sombría.

    Rodea mi garganta tu agonía
    como un hierro de horca
    y pruebo una bebida funeraria.
    Tú sabes, Federico García Lorca,
    que soy de los que gozan una muerte diaria.

    MIGUEL HERNÁNDEZ

    http://www.miguelhernandezvirtual.com/vida/vida.htm

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